El mes pasado, yendo el dÃa 15 de mayo hacia el Aeropuerto de Parayas en Santander, para tomar un avión hacia Roma de vacaciones, tuvimos la mala suerte mi mujer y yo de encontrarnos con los restos de un reventón de rueda de camión en la entrada de la localidad de Hoznayo, justo en un cambio de rasante, con la mala de suerte de pisar una viga metálica que nos produjo el consiguiente vaciado inmediato de las dos ruedas del lado izquierdo; aparcamos en la gasolinera de la entrada de dicha localidad, y mi mujer vió de repente a la patrulla de Tráfico que en esos momentos transitaba por allà (mientras yo llamaba a la grúa), los avisó y llegaron en su todoterreno dos muchachos jóvenes, de mi edad (treinta y pocos), a los cuáles les contamos el problema y que se retiraron en un primer momento para quitar los restos de ese reventón de la carretera para asà evitar más vÃctimas, para luego volver y ofrecerse amablemente a llevar mis dos ruedas a un taller cercano para ver si se podÃa hacer algo. En no más de 20 minutos aparecieron con una rueda de 2ª mano que consiguieron en el taller "Servirueda" de dicha localidad, me la pusieron en el coche y asà me pude marchar para el aeropuerto y proseguir sin demora para empezar mis vacaciones. Las prisas del momento hicieron que no me pudiera despedir ni agradecer lo suficiente a estos compañeros el gesto que tuvieron conmigo y con mi mujer que estaba la pobre atacada de los nervios. Desde aquà me gustarÃa dar las gracias a estos compañeros tan amables y a toda la especialidad de Tráfico en general, porque no todo es poner multas y tanto a mà como a otras personas de mi entorno alguna vez les han sorprendido desarrollando esta labor de auxilio tan necesaria en carretera en ocasiones en que no podemos o sabemos solucionar un problema por nosotros mismos. Gracias...y tanmbién al taller de Hoznayo por el que pasaré dentro de poco para decirlo en persona.

















