ETA intenta matar a artificieros de la Guardia Civil con una fallida bomba trampa
Los planes de ETA, que no efectuó ninguna llamada de aviso previa, comenzaron a descubrirse a las once de la mañana cuando un montañero que paseaba por los alrededores escuchó una explosión y vio una nube de polvo a la altura del repetidor atacado. El testigo telefoneó al 112 y la Guardia Civil se desplazó hasta la zona. Al acercarse a la instalación de telecomunicaciones los agentes hallaron restos de explosivo en una caja metálica y un objeto sospechoso situado a escasa distancia. Al examinarlo comprobaron que había estallado una bomba compuesta por metralla y unos seis kilos de amonal, de los que sólo estalló la mitad. El segundo dispositivo contaba con alrededor de tres kilos del mismo material.
Los artificieros también localizaron dos carteles con el mensaje: 'Peligro bomba. ETA' y 'Ez ikutu' (No tocar). La banda no utilizaba este tipo de mensajes desde antes de la tregua. Según los expertos, podrían haberlos colocado para prevenir a los responsables de mantenimiento o a algún montañero que hubiera podido acercarse antes que la Guardia Civil.
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El repetidor, que apenas sufrió daños, está situado entre Lapoblación y Meano, a menos de un kilómetro del centro urbano de este último municipio. Ambas localidades están a quince kilómetros de Maeztu, desde donde el pasado 22 de marzo el miembro de ETA Arkaitz Goikoetxea llamó por un teléfono móvil para avisar de la inminente explosión de una bomba en Calahorra. La instalación atacada ayer da servicio a los bomberos, a Radio Nacional de España, ETB y a la autopista Vasco-Navarra.
Como en Getxo y Bilbao
Desde el fin de la tregua, ETA ha intentado en dos ocasiones asesinar a los artificieros de las fuerzas de seguridad. En noviembre del año pasado preparó una matanza de ertzainas en los juzgados de Ge-txo, donde colocó una doble bomba similar a que ayer se descubrió en Lapoblación. El plan también falló al no estallar una de las bombas. El 23 de febrero, la banda volvería a intentarlo con una celada tendida en el monte Arnotegi de Bilbao, en otro repetidor. En esa ocasión, uno de los dos artefactos colocados disponía de un detector de movimiento. Los expertos consiguieron neutralizarlo.
El atentado de ayer fue condenado por el Gobierno navarro y los partidos de la comunidad foral.













