ARTICULO EXTRAIDO DE LA WEB "LIBERALES IRREDENTOS"
Os invito a que reflexionéis acerca de las siguientes cuestiones:
1) Ilegalizar las armas de fuego no hará que éstas desaparezcan de nuestras calles. Sólo desaparecerán de los hogares de aquellas personas dispuestas a cooperar con la justicia. Los criminales, per se, incumplen la ley. Un hombre al que no le importa violar, robar o asesinar, tampoco tendrá problema alguno en transgredir la ley para procurarse un arma. Al proscribir las armas, lo único que se está consiguiendo es que sólo puedan tenerlas aquellos que vulneran la ley de forma sistemática.
2) Incluso en aquellos paÃses en los que la posesión de armas de fuego está duramente perseguida, es imposible que las instituciones públicas las controlen por completo.
3) A los criminales no les asustan las cárceles ni la justicia. En España, directamente saben que las cárceles no van a verlas ni en pintura, y se mean de risa ante lo segundo. Lo que realmente asusta a los criminales es la posibilidad de toparse con un ciudadano armado al colarse en una propiedad ajena. Asà lo confirma un estudio del Departamento de Salud de San Francisco, según el cual un 60% de los criminales convictos habÃan dejado pasar alguna vez la oportunidad de cometer un crimen al percatarse de que su vÃctima iba armada. Los criminales no son del todo estúpidos; una cosa que sà que tienen clara es el instinto de conservación. Al fin y al cabo, en eso consiste ser criminal: en sólo pensar en sà mismo y en nada más que en sà mismo.
4) En contra de lo que cree la mayorÃa de la gente, legalizar las armas de fuego no tiene por qué implicar un aumento de los crÃmenes violentos. Todo lo contrario. Desde 1970, el número de armas de fuego en EE.UU se ha duplicado; en ese mismo perÃodo de tiempo, la tasa de homicidios con arma de fuego ha disminuÃdo un 25%. No queda ahà la cosa: desde 1986, 27 estados norteamericanos han ido aprobando una serie de leyes que permiten la posesión de armas de fuego en la calle. En todos ellos, y desde la puesta en marcha de dichas leyes, el número de asesinatos, violaciones y agresiones ha disminuÃdo drásticamente. Florida fue el primer estado en aplicar la nueva normativa, en 1987. Por aquel entonces, la ciudad de Orlando padecÃa un grave problema con las violaciones. En esa ciudad, 6000 mujeres obtuvieron permiso para portar armas por la calle. Al año siguiente, el número de casos de violación cayó un 90%.
Por el contrario, en Washington D.C, Los Angeles y Nueva York existen leyes muy restrictivas contra la posesión de armas de fuego. Esos tres estados tienen el dudoso honor de encabezar el ranking de estados ordenados según su tasa de crimen. En cambio, en el estado de Vermont, portar armas siempre ha estado permitido sin necesidad de licencia de ningún tipo. Incluso cuando los estados vecinos sufren tasas de crimen elevadas, Vermont se mantiene en el último puesto de la lista.
5) No hay derecho a que nuestros gobernantes nos exijan que confiemos nuestra seguridad a las fuerzas policiales del Estado, cuando éstas son manifiestamente incapaces de defender nuestras libertades. En España, la proporción es, aproximadamente, de un policÃa por cada 2000 ciudadanos, y eso si hablamos de personal contratado; si sólo contáramos el número de policÃas de servicio en el momento en que lees este mensaje, la cifra serÃa aún más preocupante. En cualquier caso, esos datos arrojan una realidad indiscutible: es prácticamente imposible que la policÃa sea capaz de protegerte si una banda de criminales asaltan tu casa en mitad de la noche. La pregunta entonces serÃa, ¿con qué derecho se me niega el acceso a las herramientas necesarias para ejercer mi legÃtimo derecho a la autodefensa, si las autoridades competentes son incapaces de suplantarme en esa labor y protegerme como es debido?
6) Lo primero que hizo Hitler al llegar al poder, fue restringir por completo la posesión y circulación de armas de fuego entre la población civil alemana. Lo segundo que hizo, fue recluir a los -ya indefensos- judÃos, gitanos, discapacitados y homosexuales en campos de concentración. Lo tercero que hizo, es de sobra conocido.
7) Los polÃticos juran y perjuran que vivimos en un paÃs seguro, que las armas de fuego no son necesarias y que quienes aspiramos a su plena normalización somos unos paranoicos. Pero sus guardaespaldas van armados hasta los dientes.
8 ) La pistola es el gran ecualizador. Mata a fuertes y a débiles de un disparo, y es barata, por lo que tanto ricos como pobres pueden adquirirla. La pistola pone a ricos, pobres, fuertes y débiles al mismo nivel. Si las armas desaparecieran, los fuertes tendrÃan vÃa libre para oprimir a los débiles, a los ancianos y a los enfermos. Y sólo podrÃan vivir seguros aquellos que pudieran permitirse alarmas, guardias, perros y puertas blindadas.
9) En EE.UU, paÃs en el que existen más de 200 millones de armas, menos de un 1% de las armas de fuego llegan a utilizarse alguna vez en un crimen. Dos tercios de los fallecidos por herida de bala son criminales, que hallan la muerte a manos de otros criminales.
10) En EE.UU, por cada crimen cometido con un arma de fuego, éstas evitan 65.
Existen miles de razones aparte de las señaladas, pero creo que ésta es una buena sÃntesis. Los datos estadÃsticos han sido extraÃdos de GunFacts.info y JustFacts.com
Espero que os haya gustado, un saludo
















