Interior no cree que el atentado de Zarauz fuera contra la Alta Velocidad
El Ministerio del Interior se ha apuntado a las mismas tesis que sus colegas del Gobierno vasco y considera que el atentado perpetrado por ETA contra una empresa que trabaja en la construcción del Tren de Alta Velocidad (TAV) tenía en realidad como justificación el impago por parte de dicha empresa del llamado «impuesto revolucionario».
Expertos antiterroristas consultados por LA RAZÓN han mostrado su extrañeza por esta «teoría» y han recordado que, a lo largo de su siniestra historia, la banda no ha atentado dos veces en un mes contra una misma empresa para exigirle que ceda al chantaje económico.
Además, han recordado el contenido del último comunicado de ETA, cuyo texto íntegro deberían leer quienes opinan sobre este asunto, en el que quedaban claras, en los primeros párrafos, las amenazas contra las empresas que trabajan en la construcción del TAV.
Asimismo, se mencionan las «explicaciones» que intentaron dar ambos departamentos de Interior al comienzo del alto el fuego de ETA, cuando se conoció que continuaba el envió de cartas de extorsión y los actos de terrorismo callejero. Se intentó restar importancia y casi negar la evidencia y, al final, se supo la verdad, subrayaron las mismas fuentes.
Según publicaba ayer el diario «El Correo», el Ejecutivo de Juan José Ibarretxe, después de los continuos sabotajes perpetrados contra las obras del TAV, ha transmitido un mensaje de tranquilidad a las empresas que están construyendo la infraestructura, apuntando, en la misma línea de lo esgrimido desde Madrid, que las razones por las que los etarras habrían atentado contra la citada constructora serían «otras» que las de atacar a la alta velocidad.
Tanto el Gobierno central como el vasco huyen, de esta manera, de cualquier comparación con la situación que se vivió con los proyectos de la central nuclear de Lemóniz y la autovía de Leizarán. Entonces, en la década de los ochenta y primeros años de los noventa, sendas campañas de atentados, que incluyeron nueve asesinatos, acabaron por paralizar la infraestructura energética y modificar el trazado de la carretera en los términos exigidos por los simpatizantes de la banda terrorista.
Lo cierto es que, desde hace varios meses, se han sucedido los llamamientos de ETA y de su entramado contra esta obra. Según los terroristas, se trata de un «proyecto impuesto» con el que se van a enriquecer unos cuantos gracias a la «opresión» que supuestamente sufre el pueblo.
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