CONDICIONES EN LAS CONDUCCIONES DE PRESOS
Comentario: Informe emitido por DDC Abogados sobre las conducciones de presos (fichas rellenadas y enviadas por las delegaciones de A.U.G.C. ).
INFORME SOBRE LAS CONDICIONES EN LA CONDUCCIÓN DE PRESOS
Se han realizado 64 encuestas sobre las condiciones en que tienen que realizar la conducción de presos los agentes que deben prestar este servicio. De las encuestas realizadas, sólo 52 contestan a la totalidad de las preguntas, concretamente a las seis últimas.
Las encuestas provienen de quince provincias, en las cuales 651 guardias civiles están destinados a la conducción de presos.
Las conducciones de presos son de dos tipos: provinciales (5 y nacionales (41), realizándose bien sólo unas o bien los dos tipos de conducciones.
Para la realización del servicio de conducción de presos, la mayorÃa de las veces no proveen de mascarillas ni guantes (56 y 4 para la protección del guardia civil. Aunque a veces si dan este tipo de protección (5 y 9) y en pequeños casos si que se les facilitan al guardia civil (3 y 7).
Si no dan la protección de mascarillas y guantes, los guardias civiles los compran ellos mismos (55) o bien los piden en las prisiones y hospitales (56) y sólo un porcentaje muy pequeño (6) no utilizan nunca mascarilla.
En la conducción de presos los grilletes que se utilizan son los asignados (24) y los comunes (31) o ambos (6), sin ser los mismos de un solo uso (57). Los grilletes una vez terminada la conducción no son desinfectados (49), aunque a veces (3) si se desinfectan por el propio guardia (4) o por la institución (10). La documentación que acredita la desinfección consiste en un documento expedido por el servicio de material móvil.
Acabada la conducción, el vehÃculo celular no se desinfecta (50), lavándose en algunos casos (7) de forma periódica.
Cuando se desinfecta el vehÃculo celular se hace aproximadamente con una periocidad semanal (10) o anual (4). La documentación que acredita la desinfección es una pegatina que se pone en el vehÃculo emitida por Remonta, aunque la mayorÃa de los encuestados (24) desconocen este dato.
62 de los encuestados han transportado a personas con enfermedades contagiosas, no comunicándosele que tenÃan enfermedad en unos 40 casos, aunque a veces ( sà se les comunica. Para el traslado de personas con enfermedades contagiosas no han sido aconsejados sobre las medidas higiénicas que deben adoptarse (5. En los supuestos en que no se comunica si la persona que se traslada padece alguna enfermedad contagiosa, el guardia civil se ha enterado de esta circunstancia por el médico o por la ficha médica (30), por el propio enfermo (19), por los funcionarios (2), por terceros (3), por el lugar de recogida (1).
Los grilletes utilizados con personas con enfermedades contagiosas no son desinfectados después (47), aunque a veces sà (3), ocurriendo lo mismo con los vehÃculos que se utilizan en la conducción de presos que no son desinfectados después (5 de transportar a personas enfermas con enfermedades contagiosas.
Los años que los guardias civiles encuestados llevan trabajando en la conducción de presos va desde menos de un año hasta 25 años, siendo el número más elevado de guardias civiles los comprendidos entre los 2 y 11 años de servicio en la conducción de presos.
Durante los años que llevan prestando el servicio de conducción de presos, los guardias civiles no han sido examinados por el Servicio de Sanidad Militar en relación con el servicio realizado (64), ni le han realizado analÃtica alguna. Asimismo, tampoco han recibido formación sobre medidas higiénicas a adoptar para evitar contagios por los servicios de sanidad militar (49).
En 14 supuestos se tiene conocimiento de que algún compañero tenga alguna enfermedad contagiosa (14) producida por los servicios que presta de traslado de presos, pero en la mayorÃa de los supuestos ( no se ha podido demostrar la relación causa-efecto.
Solamente 9 encuestados han tenido conocimiento de que se han presentado escritos de queja por haber llevado enfermos contagiosos y no habérselo comunicado, pero no se pueden hacer con las copias de los mencionados escritos.
Para terminar en 33 casos, además del conductor va una pareja en la conducción de presos.
Los guardias civiles encuestados han destacado la escasa seguridad y mal estado de los vehÃculos. No tienen una retribución justa, puesto que no está retribuido la peligrosidad, penosidad... asà como una total falta de preparación personal.
En definitiva si esta situación estuviese siendo padecida por un colectivo de trabajadores de carácter civil, todas las alarmas sanitarias habrÃan saltado. Es más que evidente que esta situación tiene que ser denunciada en las instancias oportunas, no sólo por la seguridad y salud de los agentes de la guardia civil sino por la salud de sus familias y de la población en general, ya que pensamos que los agentes que se dedican a la conducción de presos se pueden convertir en verdaderos transmisores de enfermedades contagiosas.













