Texto del artículo 8.1 de la Constitución Española:
1. Las Fuerzas Armadas, constituidas por el Ejército de Tierra, la Armada y el Ejército del Aire, tienen como misión garantizar la soberanía e independencia de España, defender su integridad territorial y el ordenamiento constitucional.
La verdad es que si atendemos a lo que está escrito en este artículo, no nos queda más remedio que reconocer que el día de la Pascua Militar, el General José Mena Aguado se limitó a poner de manifiesto las obligaciones que el texto constitucional le asigna al Ejército. Y teniendo en cuenta esa realidad incuestionable, sinceramente no entiendo a qué vienen tantas susceptibilidades.
El proyecto de estatuto de Cataluña es anticonstitucional prácticamente en su totalidad, y esto es un hecho reconocido por cualquier persona medianamente sensata y con mínimos conocimientos legales. Y si se aprueba cualquiera de sus puntos anticonstitucionales, se estará infringiendo el artículo 9.1 de la Constitución, que es la ley de más elevado rango de España.
El citado artículo 9, en su apartado primero, dice lo siguiente:
1. Los ciudadanos y los poderes públicos están sujetos a la Constitución y al resto del ordenamiento jurídico.
Y esto sólo puede significar que el Gobierno en pleno, y cualquier otro poder político, tienen la obligación de cumplir la Constitución, es decir, no deben consentir nada que vaya en contra de la que, hoy por hoy, es la ley de leyes en España, y si quieren proponer algo contrario a la Constitución, pues que utilicen los cauces legales para cambiarla y asunto solucionado, pero mientras la Constitución diga lo que dice, todos debemos cumplirla y nadie tiene que asustarse porque un general, o quien sea, haga mención a un determinado artículo de esa ley, porque algún motivo habrá para que precisamente los políticos elegidos por el pueblo lo hayan redactado en esos términos.
Estoy seguro que todos tenemos muy claro que el ejército está a las órdenes del gobierno legalmente constituido, pero no creo que eso signifique que si el gobierno legalmente constituido decide cometer ilegalidades o delitos, el ejército ni nadie deban apoyar esas actitudes… Tenemos ejemplos muy claros en algunos ayuntamientos de España, en los que el poder legalmente constituido -y emanado del pueblo-, que es el alcalde, acaba procesado y condenado por acciones u omisiones castigadas por la ley.
Creo que el hecho de tener la legitimidad democrática de las urnas y de los pactos parlamentarios, no da derecho a ningún gobierno a cometer ilegalidades. Y si, como dije antes, la Constitución no gusta, pues se echa mano de la ley y, cumpliendo todos sus requisitos, se cambia y asunto concluido. En un país democrático se puede hacer lo que se quiera, siempre y cuando se sigan las reglas del juego.
El problema de toda esta polémica del proyecto de estatuto de Cataluña está en que el gobierno no se atreve a decir publicamente la realidad de las cosas, y eso está creando en la sociedad una alarma que no debería haberse creado. Y si digo que el gobierno no se atreve a decir las cosas como son, es porque es evidente que no quiere enfrentarse con sus socios catalanes porque precisamente ellos son los que le mantienen en la poltrona.
El General José Mena debería haberse ahorrado su discurso y el disgusto posterior, porque está perfectamente al corriente de que el proyecto de estatuto de Cataluña es absolutamente imposible que pueda ser aprobado, ya que, como todo el mundo sabe, es totalmente anticonstitucional. Suponiendo que el gobierno cometiese el error histórico de dejar pasar aunque sea la más mínima inconstitucionalidad, el Tribunal Constitucional echaría abajo esa decisión y punto. Es decir, las cosas seguirían como antes de hacer la propuesta de ese estatuto absurdo.
El único modo que hay que de ese estatuto pueda aceptarse es cambiando la Constitución, y mientras no se cambie podemos estar tranquilos porque ni este gobierno ni ningún otro podrán nunca hacer nada al respecto.
Y en cuanto a los demagogos profesionales que se dedican a escribir en los medios de comunicación, sólo decirles que seguramente pensarán que les queda muy bonito en sus titulares hablar de golpismo militar y de otras gilipolleces parecidas, pero en el fondo saben muy bien que ese general está tan lejos del golpismo como ellos de ser buenos periodistas.
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