Retorno a la Unidad
Tras el último atentado de ETA que costó la vida al guardia civil Juan Manuel Piñuel, prevalece una doble sensación. La primera es de indignación, porque la banda quería provocar una auténtica matanza. Ha despreciado la oportunidad de una solución negociada y vuelve a asesinar. Y aunque la deslegitimación de la izquierda aberzale, que sigue sin condenar la negación del derecho fundamental --la vida--, es más fuerte que nunca, España se vuelve a enfrentar a la amenaza terrorista.
Y la democracia va a tener que defenderse. Lo positivo es que tanto su debilidad como su creciente aislamiento hacen pensar que ETA ha entrado en un proceso de grapización. Y el GRAPO, el terrorismo sin apoyo social, sabemos por experiencia que puede ser derrotado.
La segunda sensación es de alivio por la normalización de la relación entre los dos grandes partidos y por el mayor rechazo en Euskadi. Por vez primera desde antes del 2004, el terrorismo no ha sido el pretexto para la bronca y el insulto entre los dos grandes partidos. Ahora, por desgracia, tanto el PSOE como el PNV deben admitir que la negociación ha vuelto a fracasar, por tercera vez. Y que la ilusión no basta. Pero el PP también ha constatado que las acusaciones contra un presidente del Gobierno que ha intentado el fin de la violencia no son rentables.
Los ciudadanos han preferido el fracaso en el intento de lograr la paz que el rechazo radical de todo diálogo y el uso del terrorismo para desgastar al Gobierno. Y en Euskadi, que es donde más se padece la violencia, la política de Zapatero ha tenido un gran respaldo ciudadano, mientras el PNV retrocedía, el PP bajaba y el nuevo partido de Rosa Díez no lograba casi nada (10.000 votos frente a los 200.000 del PP, los 300.000 del PNV y los 425.000 del PSOE).
La consecuencia ha sido la actitud de Rajoy de cerrar filas con el Gobierno y la declaración unitaria leída por el portavoz socialista Alonso. Hacía mucho que faltaba unidad ante la barbarie terrorista. Y es algo a reconocer y agradecer. A Zapatero, que ha aguantado demasiadas descalificaciones, y a Rajoy, que ha rectificado pese a la ruidosa rebelión de parte de su partido.
Además, la unidad en la condena también avanza en Euskadi. Ibarretxe siempre la ha rechazado pero esta vez ha habido un gesto relevante en el Parlamento. Por iniciativa de su presidenta, la nacionalista Izaskun Bilbao, la Ertzaintza y la Guardia Civil han rendido un homenaje conjunto a Juan Manuel Piñuel, el primero a un guardia civil que ETA acaba de asesinar. ETA no se acaba, pero al menos sus asesinatos no seguirán siendo otra causa de división entre los que defienden la democracia, entre derecha e izquierda, y entre nacionalistas y no nacionalistas.
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