2. Se prohíbe beber. (Aunque los santos padres fundadores de la progresía y la contracultura bebieron como cosacos y los jóvenes votantes hagan botellones.)
3. Se prohíbe gastar mucha agua. Un buen progresista puede pasar con 60 litros persona/día. Si gasta más, es un facha.
4. Se prohíbe tener una casa de más de 25 metros cuadrados (salvo que seas ministra de vivienda: entonces podrás tener dos de 400.)
5. Se prohíbe comer hamburguesas dobles: llevan mucha grasa y, lo que es peor, expanden el espíritu yanki del capitalismo y la globalización.
6. Se prohíben las manifestaciones religiosas cristianas. Las demás están permitidas porque muestran el rico crisol multicultural.
7. Se prohíbe estudiar. El estudio lleva al individualismo, a la cualificación, a pedir sueldos más altos y al clasismo. La asignatura Educación para la Ciudadanía ya transmite todo lo que un buen ciudadano debe saber.
8. Se prohíbe leer libros de historia distintos a los aprobados por el gobierno. La ley de Memoria Historia fija el pasado: lo demás es “revisionismo”.
9. Se prohíbe decir “miembro”. De ahora en adelante dígase “miembra”.
10. Se prohíben las manifestaciones que no vayan contra un gobierno conservador. En caso de hacerse no se tendrá una actitud vociferante, no se silbará y si alguno de los concurrentes increpa a un ministro será detenido.
11. Se prohíben los toros (de momento en Cataluña). El Estado garantizará las formas de diversión más oportunas y amenas para los ciudadanos. De momento se comenzará con una simpática obra de Leo Bassi; después seguiremos con Pepe Rubianes.
12. Se prohíbe tener una casa vacía. Llegado el caso y, con vistas a proteger las formas de vida alternativas, el Estado podrá disponer de los inmuebles para distribuirlos entre colectivos okupantes.
13. Todas estas prohibiciones se pueden resumir en una:
Se prohíbe decir que no a Zapatero.
¿De verdad hubo un tiempo en que el lema de la izquierda era “Prohibido prohibir”?
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