El 21 de Noviembre de 1984, fue legalizado el Sindicato Unificado de PolicÃa (S.U.P.), aunque ya llevaba unos años, desde 1978 aproximadamente realizando actividades en la clandestinidad y por tanto ilegales, por lo que sus miembros habÃan sido perseguidos y muchos de ellos expedientados.
El sindicato, como se le denominaba entonces ( solo habÃa uno), nació con una fuerza increÃble, la afiliación fue masiva, sus convocatorias y plantes al sistema establecido fueron numerosos y sus convocatorias y consignas fielmente seguidas incluso por los no afiliados. El objetivo estaba claro, habÃa que luchar contra un régimen interno injusto, discriminatorio, humillante y dictatorial donde a un funcionario se le podÃa privar de libertad de manera arbitraria o caprichosa.
Fueron tiempos fructÃferos y productivos en la consecución de derechos, en muy poco tiempo se consiguieron muchas cosas. Se avanzaba con paso firme, pero comenzaron a surgir problemas, no con el Gobierno, que eso era previsible y estaba asumido, los problemas eran entre nosotros, unas veces por disparidad de criterios y otras por la ambición y afán de protagonismo de algunos compañeros que habÃan llegado a pensar que el sindicato lo habÃan creado ellos y por tanto eran sus dueños. Otros se dejaron querer y escucharon los cantos de sirena del Gobierno de turno y hubo incluso algún Judas que se situó a cambio de vender la confianza que en él se habÃa puesto y por tanto su dignidad . Comenzaron las escisiones y los disidentes crearon nuevas organizaciones sindicales . El Gobierno estaba radiante, y publicaba a bombo y platillo que la variedad era enriquecedora y por tanto era admirable que naciesen nuevas organizaciones. La realidad era otra, la realidad era que el movimiento sindical en la policÃa perdÃa fuerza, se dividÃa en varios frentes enfrentados entre sÃ. Ya no habÃa un polarizador común donde convergÃan todas las fuerzas. Los logros se fueron espaciando en el tiempo, el Gobierno era mucho más duro en las negociaciones, consciente de que ya no tenÃa que temer a una fuerza sindical única, ahora estaban divididos y mucho más pendientes de enfrentarse entre ellos que de marcar objetivos comunes.
Resultado; hoy en dÃa volvemos a estar prácticamente como al principio. Bien es cierto que no ha habido involución en la consecución de algunos derechos, pero también es cierto que estos han sido fruto de la evolución global de la sociedad. Volvemos a estar mal pagados, sin medios materiales, discriminados económicamente con policÃas Autónomas y Locales e ignorados por el Gobierno de turno.
En la actualidad es incipiente el asociacionismo en la Guardia Civil en la lucha por los derechos de sus trabajadores y sin embargo ya ha habido divergencias entre estas asociaciones para regocijo de los gobernantes, que sin apenas empezar la lucha, ya ven como su enemigo se debilita.
Tenéis el ejemplo de vuestros hermanos de la policÃa para sacar conclusiones de lo que no se debe hacer. Observando los errores ajenos también se aprende, no dejéis que nadie os utilice y se interponga en el camino de vuestras más que justas reivindicaciones. El objetivo está claro, para conseguirlo hay que estar unidos. Exigir a vuestros representantes que se unan, lo primero es lo primero, después ya veremos.
PD.- Por cierto nunca he sido dirigente sindical, sino afiliado de base, por eso quizás veo las cosas de forma más objetiva.-













